Medir lo que cambia, no lo que se usa

Una intervención no se evalúa por adopción, sino por el comportamiento que desplaza.

Es fácil medir el uso: clics, sesiones, mensajes. Es mucho más difícil medir el cambio: una decisión que antes tardaba una semana y ahora se toma en un día, una fricción que desaparece, un sesgo que se reduce.

La adopción es una señal, no un resultado. Un sistema muy usado puede no estar cambiando nada relevante; uno poco usado puede estar desplazando exactamente el comportamiento que importaba.

Antes de lanzar una intervención GenAI, definimos qué comportamiento queremos mover y cómo lo reconoceríamos. Si no podemos describir el cambio, todavía no estamos listos para medirlo.