Cuando hablamos de IA generativa, el foco suele estar en el modelo. Pero un modelo sin contexto es una conversación sin memoria: responde, pero no entiende dónde está.
La ingeniería de contexto consiste en decidir, deliberadamente, qué información rodea cada decisión del sistema: qué datos, qué historial, qué reglas, qué límites. Es una forma de diseño, no de configuración.
En una intervención bien diseñada, el contexto no se acumula: se cura. La pregunta no es cuánto puede saber el sistema, sino qué necesita saber para comportarse con sentido en este punto concreto del servicio.